Decimos vicisitudes, sin perder el ritmo de las agujas. A
pagamos secretos, de esos que escaldan la garganta. Pero vos, no sos de esas, que juegan con situaciones peligrosas. Seguro titubearías en la intimidad palpable. Aunque nunca lo hagas en tenues ensueños. Ensueños pecadores, insidiosos que borras con el agua matutina. Para que nadie vea las huellas, los vestigios.
Hoy pensé en vos al deambular las malparidas calles de este pueblo. Ya sabrás que los manzanales florearon y al árbol de Júpiter le brotaron vástagos, y el aire… La brisa, huele a vendimia. Hoy pensé, lo bonito que seria encontrarme con vos, así, de golpe. Caminar, haciéndonos camino entre la gente. Confesarnos sentires encontrados, sin escatimar palabras; decirnos frases livianas, s
in regatear desenlaces de piel o escrúpulo.
Sé que no tiene sentido darle manija a nada de esto. Pues somos caminos encontrados, caudales opuestos, ligados por corrientes de un rio turbulento, esteros que buscan ansiosos la mar. Y hoy estas aquí, pero mañana seguro te buscas otro pedestal. Tal golondrina, escudriñando los mejores aleros u
holgados veranos.
Y a pesar de lo dicho, el deseo es porfiado. Brebajes, fatigas, y el sentido común le amainan poco. Este jodido deseo que quisiera entretejer nuestras manos. Para andar calles aglomeradas por gente que jamás deja pasar.
Hoy, cuando pensaba en vos, se extendió el sol sobre un pinar. Resaltando tus detalles, tu manera de fintar las palabras. Tu mirada larga. Esa mirada de color indefinido. Esa que no
deja leer si la luz reflejada es añoranza, desconsuelo o tempestad. Ensimismada, en tus tramites, haciendo marionetas con la melena.
Sos un mapa, parco, complicado que sondeo con timidez, buscando una rúbrica anticuada, una luz verde, entre tus ademanes. Una puñetera palabra, ese ariete Aqueo que desmorone, este seto, esta muralla en horas hábiles. Que más que seto, es un remedio, una purga que paladea a formalidades y protocolos, un puto cocido de ruibarbo.
Cuando termine de pensar en vos, tanteé la dimensión del lio y
me sentí compungido. Pero vos nada que ver en esto. Es todo culpa de la plétora en mi cuerpo, este amor que se desborda, que en su exceso marchita. Sentimiento que no tiene confín, que tropieza con las fronteras y el tiempo.
A orillas de la bahía, no estaban las nubes en el firmamento, quemaba el sol. Y erguida una solitaria palmera en la colina de San Carlos me miraba. Aun seguías vos en mi cavilar. Plantada entre la llanura más vistosa… Que bonito seria, verte avanzar, sacudiendo tu vestido de sol… Pero vos no sos de esas que juegan con situaciones peligrosas. Y te quedaste a medias, tibia, indecisa, jugando con el tiempo. Como un disparo en la oscuridad!
pagamos secretos, de esos que escaldan la garganta. Pero vos, no sos de esas, que juegan con situaciones peligrosas. Seguro titubearías en la intimidad palpable. Aunque nunca lo hagas en tenues ensueños. Ensueños pecadores, insidiosos que borras con el agua matutina. Para que nadie vea las huellas, los vestigios.
Hoy pensé en vos al deambular las malparidas calles de este pueblo. Ya sabrás que los manzanales florearon y al árbol de Júpiter le brotaron vástagos, y el aire… La brisa, huele a vendimia. Hoy pensé, lo bonito que seria encontrarme con vos, así, de golpe. Caminar, haciéndonos camino entre la gente. Confesarnos sentires encontrados, sin escatimar palabras; decirnos frases livianas, s
in regatear desenlaces de piel o escrúpulo.Sé que no tiene sentido darle manija a nada de esto. Pues somos caminos encontrados, caudales opuestos, ligados por corrientes de un rio turbulento, esteros que buscan ansiosos la mar. Y hoy estas aquí, pero mañana seguro te buscas otro pedestal. Tal golondrina, escudriñando los mejores aleros u
holgados veranos. Y a pesar de lo dicho, el deseo es porfiado. Brebajes, fatigas, y el sentido común le amainan poco. Este jodido deseo que quisiera entretejer nuestras manos. Para andar calles aglomeradas por gente que jamás deja pasar.
Hoy, cuando pensaba en vos, se extendió el sol sobre un pinar. Resaltando tus detalles, tu manera de fintar las palabras. Tu mirada larga. Esa mirada de color indefinido. Esa que no
deja leer si la luz reflejada es añoranza, desconsuelo o tempestad. Ensimismada, en tus tramites, haciendo marionetas con la melena.Sos un mapa, parco, complicado que sondeo con timidez, buscando una rúbrica anticuada, una luz verde, entre tus ademanes. Una puñetera palabra, ese ariete Aqueo que desmorone, este seto, esta muralla en horas hábiles. Que más que seto, es un remedio, una purga que paladea a formalidades y protocolos, un puto cocido de ruibarbo.
Cuando termine de pensar en vos, tanteé la dimensión del lio y
me sentí compungido. Pero vos nada que ver en esto. Es todo culpa de la plétora en mi cuerpo, este amor que se desborda, que en su exceso marchita. Sentimiento que no tiene confín, que tropieza con las fronteras y el tiempo.A orillas de la bahía, no estaban las nubes en el firmamento, quemaba el sol. Y erguida una solitaria palmera en la colina de San Carlos me miraba. Aun seguías vos en mi cavilar. Plantada entre la llanura más vistosa… Que bonito seria, verte avanzar, sacudiendo tu vestido de sol… Pero vos no sos de esas que juegan con situaciones peligrosas. Y te quedaste a medias, tibia, indecisa, jugando con el tiempo. Como un disparo en la oscuridad!



















